martes, 22 de julio de 2008

Pescaba renacuajos, también pejerreyes,

Remaba al sol todas las tardes,
hacia sopita de pan en el matecocido, di vuelta a la laguna en bici
comíamos churros a orilla del agua.
Un día por mirar las estrellas me tragué un mosquito… hacía tortas de barro,
jugué a la peluquera y flequillé a la vecina,
construí casas de rasti y cartón, tejía ropa para las muñecas, limaba payanas

de mármol. Me olvidé la bici muchas veces.
Juntaba bichitos de luz y asesiné caracoles
Nos hamacábamos hasta tarde en noches de verano.

Desataba galletas de tanza cuando pescábamos
Quizá de ahí coseché paciencia.

Una vez canté en el coro de la escuela
Muchas veces me callé en guitarreadas.

Y de tanto, tanto, escuchar ahora me gusta contar…
En mi experiencia instalé los cuentos como un disparador contagioso.
Para explorar y abrir sensaciones viejas o nuevas

a través de poner el cuerpo y la palabra en juego.
Y así surgen historias inesperadas cargadas de identidad personal y local.
Y ahí si, yo me siento nuevamente a escuchar.

3 comentarios:

Julio Colantoni dijo...

felicitaciones!!!!!! y bienvendia al universo virtual

virtual?

fdr dijo...

saludos andrea,

veamos que se trae.

fedr.

Julio Colantoni dijo...

sin palabras! fueza en el emprendimiento